WORKFLOW DE PRODUCCIÓN

7 RAZONES POR LAS QUE NO TERMINAS TUS CANCIONES

Identifica qué está frenando tu proceso creativo y aprende a avanzar sin dar vueltas innecesarias.

Productor trabajando en un estudio con monitores de campo cercano y una sesión abierta en pantalla

Empiezas una canción y todo parece funcionar. Tienes una buena idea, una melodía que te gusta o un drop que promete. Trabajas durante unas horas, quizás durante varios días, pero llega un momento en el que algo deja de funcionar.

Cambias el kick. Retocas el bajo. Añades otra capa. Ecualizas el lead. Vuelves a cambiar el kick. Abres el proyecto al día siguiente y ya no estás seguro de nada. Y finalmente ocurre lo que nos ha pasado prácticamente a todos los productores: el proyecto acaba abandonado en una carpeta.

Después de muchos años produciendo música, he aprendido que cuando un tema no avanza, muchas veces el problema no está en nuestra capacidad para producir. Simplemente hay alguna decisión que tomamos al principio, o durante el proceso, que está haciendo que todo sea mucho más difícil de lo que debería.

Estas son 7 razones por las que quizás no estás consiguiendo terminar tus canciones.

1. Una mala selección de sonidos

Este es uno de los aspectos que más fácilmente pasamos por alto. Puedes tener una melodía increíble, unos buenos acordes y una idea con muchísimo potencial, pero si el kick, el clap, el bajo o los sonidos principales no funcionan entre sí, vas a pasar el resto de la producción intentando solucionar un problema que existe desde el principio.

Una buena producción empieza con una buena selección de sonidos. Un buen kick no es necesariamente el kick que suena más grande cuando lo escuchas solo. Es el que funciona con tu bajo y con el resto de la producción. Lo mismo ocurre con un clap, un lead o un synth. Cuando los sonidos están bien elegidos, muchas veces sorprende lo poco que necesitas procesarlos para conseguir que todo encaje. Cuando están mal elegidos, puedes pasar horas ecualizando y comprimiendo sin conseguir el resultado que buscas.

Antes de empezar a procesar un sonido hasta hacerlo irreconocible, pregúntate algo mucho más sencillo: ¿es realmente el sonido adecuado para esta canción? A veces cambiar un sample tarda treinta segundos y soluciona un problema que llevabas intentando arreglar durante dos horas.

2. No sabes exactamente hacia dónde quieres llevar el tema

Esta es otra situación en la que me he encontrado muchas veces. Empiezas un proyecto sin tener demasiado claro qué quieres conseguir. ¿Qué energía quieres transmitir? ¿Qué tipo de groove buscas? ¿Quieres algo más melódico, más oscuro, más agresivo?

Cuando no tienes una dirección clara, empiezas a dar vueltas. Pruebas una melodía. Después otra. Cambias el bajo. Pruebas otro lead. Modificas el drop. Vuelves a la primera versión. Y cada decisión abre otras cinco mil posibilidades.

En cambio, cuando tienes una idea muy clara en la cabeza, producir se convierte mucho más en ejecutar esa idea. No significa que tengas que saber exactamente cómo será la canción antes de abrir el DAW. La experimentación forma parte de la producción musical.

Pero sí ayuda muchísimo tener una dirección. Una referencia puede ayudarte. Una canción cuyo groove, estructura o energía se acerque a lo que quieres conseguir puede funcionar como una brújula cuando empiezas a perderte dentro del proyecto.

3. Tu producción está demasiado vacía

A veces tenemos los elementos principales correctos, pero seguimos teniendo la sensación de que al tema le falta algo.

Y nuestra primera reacción suele ser añadir otro elemento importante. Otro synth. Otro bass layer. Otro lead.

Pero quizás no necesitas nada de eso. Muchas veces lo que falta es simplemente background.

Los pequeños elementos que están detrás de la producción pueden cambiar completamente cómo percibimos los elementos principales. Imagina un kick y un bajo sonando completamente solos. Pueden funcionar técnicamente y, aun así, sentirse demasiado secos o vacíos.

Ahora añade detrás una textura muy ligera, una atmósfera o incluso una cola de reverb procedente de una vocal y controlada mediante sidechain. De repente, el kick y el bajo parecen formar parte de algo mucho más grande.

No necesariamente escuchas ese background de forma consciente, pero notas inmediatamente cuando desaparece.

Ambientes, reverbs, delays, foleys, efectos, pequeños detalles rítmicos y texturas pueden aportar profundidad, movimiento y cohesión sin competir con los elementos principales.

La clave está precisamente en eso: apoyar la producción.

4. Quizás esa melodía simplemente no funciona en ese tema

Esta puede ser una de las decisiones más difíciles de tomar. Has creado una melodía que te gusta muchísimo. Así que decides que tiene que funcionar.

Empiezas a construir una producción alrededor de ella. Cambias los acordes, modificas el bajo, pruebas diferentes sonidos, cambias el groove... Y después de horas de trabajo sigue habiendo algo que no termina de encajar.

Quizás el problema no está en la producción. Quizás el problema es la propia melodía.

Y eso no significa necesariamente que sea una mala melodía. Puede ser una melodía fantástica que simplemente necesita otro tempo, otra progresión, otro groove o incluso otra canción completamente diferente.

Uno de los mayores errores que podemos cometer como productores es enamorarnos tanto de una idea que perdemos la capacidad de cuestionarla.

Si llevas horas intentando que toda la producción funcione alrededor de un único elemento, prueba algo: elimínalo temporalmente. Escucha el tema sin él. A veces descubrirás inmediatamente dónde estaba el problema.

Y esa melodía siempre puede guardarse para otro proyecto.

Pantallazo de Ableton Live con un arreglo completo de música electrónica
Ver todo el arreglo de un tema ayuda a entender qué decisiones están bloqueando el avance.

5. Estás sobreproduciendo

Cuando una producción no termina de sonar profesional, nuestra reacción natural suele ser añadir cosas. Otro layer para el lead. Otro layer para el bajo. Otro clap. Más percusión. Otra textura. Otro synth.

El proyecto cada vez tiene más canales, pero curiosamente no suena mejor. En algunos casos incluso empieza a sonar peor.

Esto ocurre porque estamos intentando solucionar mediante capas un problema que probablemente está en otro lugar.

Si necesitas cinco sonidos para conseguir que un lead funcione, merece la pena preguntarte si realmente necesitas cinco layers o simplemente necesitas encontrar un sonido principal mejor.

Cada nuevo elemento ocupa espacio en frecuencia, estéreo y dinámica. Cuantos más elementos introduces, más difícil será conseguir que todos tengan su propio espacio.

Una producción profesional no es necesariamente una producción compleja. De hecho, muchas veces ocurre exactamente lo contrario: pocos elementos muy bien elegidos pueden sonar muchísimo más grandes que veinte elementos luchando entre sí.

Antes de añadir una nueva capa, pregúntate:

¿Qué aporta realmente este elemento?

Si no tienes una respuesta clara, probablemente no lo necesitas.

6. Estás sobremezclando

Este punto está muy relacionado con el anterior, pero ocurre en otra parte del proceso. Hoy tenemos acceso a samples, sintetizadores y librerías que ya suenan increíblemente bien. Sin embargo, seguimos teniendo la sensación de que tenemos que procesarlo todo.

Añadimos una EQ. Después compresión. Saturación. Otra EQ. Quizás un multibanda. Volvemos a la primera EQ. Cambiamos otra vez la compresión...

Y después de veinte minutos procesando un sonido, hacemos bypass a toda la cadena y descubrimos que prácticamente sonaba mejor antes.

No todo necesita procesamiento.

En muchas ocasiones un sonido solamente necesita que eliminemos las frecuencias que claramente no necesitamos, controlemos algún problema concreto o hagamos un pequeño ajuste para que encaje mejor en la mezcla.

Si un synth ya tiene el carácter y el balance que buscas, no existe ninguna obligación de poner cinco plugins detrás.

Cada proceso debería responder a una pregunta:

¿Qué problema estoy intentando solucionar?

Si no sabes responderla, probablemente estás procesando por costumbre y no porque realmente sea necesario.

7. Has perdido la perspectiva

Después de escuchar el mismo loop cien veces ocurre algo inevitable: tu cerebro se acostumbra. Dejas de escuchar la canción como la escucharía cualquier otra persona.

Y aquí empiezan algunos de los bucles más peligrosos de la producción. Cambias el kick. Diez minutos después vuelves al anterior. Subes el lead. Después lo bajas. Cambias el bajo. Al día siguiente recuperas la versión anterior.

En ese momento el problema quizás ya no está en la canción. El problema es que llevas demasiado tiempo escuchándola.

Una de las herramientas más importantes que tenemos como productores no es ningún plugin: es descansar nuestros oídos.

Cierra el proyecto. Haz otra cosa. Escúchalo unas horas después o, mejor todavía, al día siguiente.

También puede ser muy útil escucharlo fuera del estudio: en unos auriculares diferentes, en el coche o simplemente mientras haces otra cosa.

Esa primera escucha después de haber descansado es increíblemente valiosa. Muchas veces vas a detectar en diez segundos algo que llevabas dos horas intentando descubrir.

Terminar música también es una habilidad

Aprender producción musical no consiste únicamente en aprender EQ, compresión, síntesis o mastering. También tenemos que aprender a tomar decisiones.

Elegir un sonido y seguir adelante. Aceptar que una melodía no funciona. Eliminar una capa. Dejar un sonido prácticamente sin procesar. Y, quizás lo más difícil de todo, decidir que una canción está terminada.

Porque siempre podemos cambiar algo. Siempre podemos probar otro kick, modificar una automatización o ajustar 0,5 dB una EQ. Pero llega un momento en el que esos cambios dejan de mejorar la canción y simplemente hacen que sea diferente.

Si tienes una carpeta llena de proyectos sin terminar, no significa necesariamente que te falte talento o conocimiento técnico.

Abre uno de ellos y analiza qué está ocurriendo.

¿Los sonidos realmente funcionan juntos?
¿Sabes hacia dónde quieres llevar la canción?
¿Le falta profundidad o background?
¿Estás intentando salvar una idea que simplemente no encaja?
¿Has añadido demasiadas cosas?
¿Estás procesando demasiado?
¿O simplemente llevas tanto tiempo escuchándolo que has perdido completamente la perspectiva?

Encontrar la respuesta puede ser exactamente lo que necesitas para volver a avanzar.

¿Te cuesta terminar tus tracks?

Puedo ayudarte a llevar tu proyecto sin terminar hasta la meta.

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